MES DE DICIEMBRE, FIN DE AÑO, CIERRE DE CICLO
2025 para muchos ha sido un año potente, delicado, nefasto, bonito, intenso, desastroso... para cada una/uno desde su propia experiencia le hará nombrar a este año con un o varios adjetivos. De todas maneras la realidad es que 2025 hasta ahora ha tenido todos los meses del año, cada mes con los días correspondientes en el almanaque, sus días de sol, de lluvia, tormenta, de viento sur, norte, noreste y los días en los que tó los vientos se han paseado por esta mi ciudad, Cádiz: el Levante, el Poniente, el Sur, el Norte y los combinados o secundarios o terciarios, como cuando estamos con las acuarelas, vamos creando las mezclas que más nos gusten.
Hemos llegado a diciembre el último mes del año, de todos los años y en este mes parece que ocurren hechos diferentes a otros cuando en todos, incluidos este, hay que comer, dormir, pagar facturas, celebrar algo: cumpleaños, nacimientos, jubilaciones, fiestas de la localidad donde vives, algún viaje que programes...
Bueno, que quede claro que a mí la Navidad me encanta. Me gustan las luces, los adornos, la música envolvente, sí cierto, a veces un poco cansina en supermercados, calles y centros comerciales. Elige donde quieres ir y seguro que habrá lugares en los que los villancicos y las canciones de Navidad, ahora hay flok, blues, flamenco e incluso rap.
Desde hace bastante, en el mundo celebramos el nacimiento del Mesías, en la tradición cristiana, celebramos el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, precedida por el Adviento que es tiempo de preparación espiritual y oración, cantar villancicos, poner el pesebre, la Misa del Gallo donde se celebra la fraternidad, fe, familia y cultura.
En la tradición judía, se celebra la Fiesta de las Luces, Janucá (Hanukkah) donde se conmemora la victoria de los Macabeos y el milagro de aceite en el Templo de Jerusalén con luces, comidas, dando regalos, siendo símbolo de luz, perseverancia y esperanza.
En el mundo musulmán existen festividades islámicas como el Mawlid, nacimiento de Mahoma o la Fiesta del Sacrificio, el Aíd al-Adha. Las comunidades cristianas árabes sí celebran la Navidad con tradicones locales y el Día Mundial de la Lengua Árabe que también celebran en diciembre.
La tradición celta se centra en Yule, Alban Arthan y el Solsticio de Invierno, alrededor del 21 de diciembre, celebrando el renacimiento del Sol y la renovación de la vida tras la noche más larga del año, con rituales como encender el tronco de Yule, decorar con acebo y muérdago (símbolos de la vida), encender velas, esperar el amanecer, de donde provienen muchas costumbres navideñas como el árbol de Navidad, las guirnaldas...
Diciembre ofrece celebraciones laicas centradas en el solsticio de invierno, las Saturnales romanas con ocio, regalos, días de descanso, reuniones familiares y la solidaridad mientras que el movimiento laicista, dedica un día a ello para separar Estado y religión y proponen las Fiestas de invierno como alternativa laica a la Navidad, enfocadas en la naturaleza y actividades comunitarias, más allá del origen cristiano de la fecha.
La Navidad ha absorvido tradiciones precristianas y se ha convertido en una festividad con fuerte componente cultural y comercial, celebrada por todos sean religiosos o no. Si las personas se permitieran lo espiritual en sus vidas, lo religioso en ellas, es sinónimo de espiritual, sensible según dos acepciones como adjetivo: 1 perteneciente o relativo al espíritu y la otra 2 dicho de una persona: muy sensible y poco interesada por lo material. Si las personas se permitieran lo espiritual en sus vidas irían más allá de su propio cuerpo, más allá de su mente y experimentarían la conexión con la naturaleza, la belleza en lo pequeño, el silencio en el ruido y hasta en el propi silencio, el encuentro con otros seres humanos o no desde esa cualidad.
Estos días de fiestas de Navidad han sido diferentes a los de otros años: ha llovido bastante, noches y días sin parar, ha hecho viento, EEUU ha atacado a Venezuela, ha habido ingresos hospitalarios de seres cercanos y queridos, siento mayor la tristeza y la angustia de los que me rodean y de los que están al otro lado del planeta. También siento la alegría. Eso me conmueve y alegra aunque a veces sienta la injusticia y que hay que seguir aprendiendo a convivir, a aceptar los momentos, a compartir y a celebrar.
Me gusta mucho la Navidad y lo que ello conlleva. Cuando he ido alguno de los días me he encontrado con personas mayores hombres y/o mujeres y todos opinan que con los que faltan en el día a día para qué celebrar nada, que sí que vienen los hijos y las nueras, los yernos y las hijas, los nietos...."pero me falta ella" Me dijo un señor más alto que yo casi con los ojos en lágrima. Y le animé a recordarla y a celebrar con los presentes como cuando estaba y a darse la oportunidad de seguir adelante no sin ella, sino con su acompañamiento. Cada vez soy más atrevida en las conversaciones y terminamos los interlocutores riéndonos y deseándonos cositas bonitas.