domingo, 1 de noviembre de 2026

 

CAMBIO DE ESTACIÓN

      El mes de octubre de 2026 se ha marchado, hoy primer domingo de noviembre del mismo año y aún no pude despedirme del anterior. Octubre, intenso de dibujo y poesía, de concursos de pintura y también poético, de encuentros con personas y con sonidos, de minutos convertidos en horas y de horas encerradas en segundos. Octubre, mes transitorio del verano al otoño donde este año el verano no quiere marcharse, se aferra a los alféizares de las ventanas, a los cordeles de las azoteas, se queda en tus pecas y en tu sonrisa, pretende que enarbole semblanzas de sol y arena y ya no quiero, ni más sol ni más arena. "El tiempo está cambiando, esto no es normal". Escuché una conversación en un puesto de la plaza: "Ayer vi libélulas" dijo una señora en el puesto de la carne. Otra le responde: "salen en primavera". Y dice la carnicera: "y estamos en otoño y no es normá, no es normá".

      Octubre es como mayo, el mes del cambio, de estación, de armarios, de rutina, de ropa. Este año me resistí. Me contuve en mayo y quise contenerme en octubre y no lo conseguí aunque la caló perezosa persiste pegada a la balaustrada y a las cornisas de los balcones. Se pasea por la ciudad dejando bahos calientes y Lorenzo mira desde lo alto asombrado también, ya debería de estar en la otra punta del Orbe y "Aquí sigo, continúa Lorenzo, al sur del sur".

      Con esta sensación de eterno verano, que no es que no haya sido parecido en otros años, sin ir más lejos a final de octubre de 2025 mi amiga y yo nos estábamos bañando en nuestra querida playa Caleta. Y este otoño parece incluso más caluroso que el pasado y que el otro. La gente va en tirantas y chanclas, pantalón corto y sandalias, rebequitas y algún pañuelito al cuello o chaquetón y botas altas. Además de los oriundos, están los turistas y los pasajeros de los enormes barcos que atracan en el puerto de la ciudad. Es una locura, de ropa, de vientos, de animales que no saben donde están ni que sienten. Hablo de insectos, pájaros, gusanos y también los perros, gatos, periquitos...No sé si os habéis dado cuenta, el tiempo está cambiando. Ojos asombrados, bocas abiertas, cejas levantadas, expresión de "pa qué". Allá por 1991, que entonces trabajaba para el Ayuntamiento de Cádiz en la Fundación de Juventud como Técnico, hacíamos campaña denunciando el abuso de aerosoles, el cambio climático, el deshielo de los polos, el calentamiento global, la disminución de la capa de ozono. Durante todos estos años he guardando pegatinas del evento y ahora que os la quiero mostrar, no la encuentro. Seguro que está con las llaves del coche, la pluma o el pañuelo de mil colores. La imagen del evento era una silueta de la catedral con el Campo de Sur y un sol amarillo huevo, cadmio. Sé que los objetos extraviados están en ese lugar al que ellos llegan aún sabiéndolos nosotras en algún momento y quedan relegados a la oscuridad. A la soledad no, porque hay más objetos con ellos, en los recovecos y pliegues de cajones, bolsos y costuras. 

       Tengo una amiga que se levanta muy temprano y lo primero que hace es ponerse a escribir. Escribe lo que se le ocurre, lo que ha soñado, lo que quiere hacer...empezó hace unos años así como de broma y ya lleva....veinticinco cuadernos.. no recuerdo exactamente cuántos me dijo o tal vez no lo mencionó. Me gusta eso. En cambio lo primero que hago cuando me levanto es tomar un café aparte de ir visitar a Roca o Duravi, Kohelr, Toto.. qué divertido, qué variedad de nombres. Luego, ejercicios para poner a punto el cuerpo, las cervicales y las caderas, momento de conexión, pausa y silencio y zambullida en el bullicio diario de la vida (cada una tiene el suyo propio, tú ya sabes).

       A veces nos empeñamos en hacer lo correcto y qué es lo correcto, ¿para qué? o ¿para quién? ¿por qué? Se justifica, se anula, te preguntas, le echas la culpa al otro, otras te responsabilizas de lo que haces, lo que dices ya está dicho y lo que harás ni siquiera te lo has planteado.

      La caló y que el tiempo siga como en mayo, cansa. Cansa a los críos que han de estudiar y concentrarse, cansa a los púberes que siguen con las hormonas revueltas, no les ha dado respiro la caló, ni el pantalón corto ni las tirantas, ni esos pequeños pelos que están apareciendo por su cuerpo.

      El jueves pasado en Trebujena, fui a recoger mis participaciones al concurso de pintura y los pájaros trinaban fuerte y alto, se acercaba el atardecer, y los chavales de entre cinco y once años en la plaza de España, estaban jugaban al trompo, hicieron una competición y al ritmo vertiginoso de las peonzas un pequeño de unos cuatro años saltaba ritmicamente y al poco, se le unieron tres o cuatro más chavales y la plaza hervía de emoción, de saltos y animación. Pasó a cámara lenta como un trance de pequeños saltos a las 6 y cuarto de la tarde. El tiempo se detuvo. Me gustó. Me recordó a cuando vivíamos en el pueblo, Los Barrios y mi hijo jugaba a la peonza. Le enrollaba la cuerda al cuerpo y lo soltaba, miraba como giraba una y otra vez, me miraba y sonreía y volvía a seguir las vueltas de su trompo. Es lo que tiene lo sencillo. Solo había chicos, ellas se decidaban a pasear, a saludar a otros niños más pequeños y a reirse mientras se miraban unas a otras. 

       Esta foto de este árbol tan bello y esas sombras que precisamente produce este sol que nos acompaña. San Francisco de Asís, humano que amaba la tierra y a los animales, viajaba a menudo por pueblos y ciudades pregonando la paz, la sencillez y el amor a Dios. También se le atribuye esta frase que recuerdo a menudo para mantener mi propia paz y estabilidad emocional: "Señor haz de mi un estrumento de tu paz...porque es dando como se recibe, perdonando que se es perdonado. Muriendo que se resucita a la Vida Eterna". La semana pasada sobre todos los humanos de la ciudad de sonríe estaban, estábamos contentos porque la temperatura había bajado, el viento era más frío, cayeron algunas gotas de lluvia. La lluvia ácida la dejo para los poemas y los relatos de terror. Y las lluvias de saltamontes y otras criaturas, para las Escrituras. A veces me da por pensar en esas películas ya del ideario fantástico de catástrofes en la Tierra, nuestra querida y protectora madre Tierra en días y días de calor o de intensas lluvias que arrasan campos y coches y personas, o los tornados o tsunamis que nos pilla más cerca porque en pocos años el mar ha subido unos centímetros y se ha calentado unos cuantos grados más. Ya en 1991 hablábamos de eso, hoy es una realidad. Regalábamos una planta a cambio de un producto con aerosol. Aún no han prohibido a día de hoy estos y ni para el 2030 hay acuerdos al menos, sobre ese tema. De hecho tengo un par de relatos escondidos en alguna libreta en algún cajón del armario o la estantería. 

       Feliz primer día de noviembre. Gracias, siempre es un placer poder compartir los pensamientos, emociones con los que queremos. Y ni los pensamientos ni las emociones son nuestros, somos más que todo eso, más que este cuerpo que conoces como Mar y/o Eire. Al igual que tú, soy energía trasnformadora y  nos transformamos. Gracias por leer hasta el final.

Un abrazo amoroso, Eire. 

Desde el corazón, para mí el único lugar para ser honesta, coherente y feliz.

 

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