sábado, 15 de mayo de 2021

 







PROCESOS


                               Los procesos forman parte de nuestra vida desde antes de que nazcamos. Nuestro nacimiento es fruto de nueve meses de embarazo en el vientre de nuestra madre. Nacemos sin dientes, empezamos a andar a partir de los nueve meses, la fontanela se nos cierra cerca del año o un
poco más para proteger al cerebro. Empezamos a andar cuando nuestro esqueleto puede sostenernos. Conseguimos el control de esfínteres cuando nuestro aparato está maduro para ello.
Podemos empeñarnos en que lo controle y hasta que no llegue ese momento y sea consciente de ello, no lo conseguirá. Lev Vigotsky hablaba de que los pequeños y pequeñas tienen una zona de desarrollo próximo que se encuentra entre el nivel de desarrollo real y el potencial. Es decir, lo que pueden hacer por sí solos y lo que pueden llegar a ser con la colaboración de un mentor o guía que le instruya y oriente durante el aprendizaje de nuevas competencias. En la Escuela nos tienen a las seños, maestras/os o profes para que le guiemos.

                               En los procesos todo es posible tanto por defecto como por añadidura. Permanecer en el momento que hay porque es lo que toca, retroceder cuando hay algo nuevo que integrar, y avanzar. Ese es el mejor paso a hacer. A veces no es posible; los procesos no llegan al término que la mayoría considera correcto. ¿Qué es lo correcto? ¿Lo que piensan ellos? ¿Lo que me ocurre a mí? Cada una y uno vivimos nuestros procesos de manera diferente y a la vez de manera muy similar, a la de todos los seres humanos. Cierto es que somos únicos y que cada uno tenemos un desarrollo y cada una y uno somos humanos y nos parecemos en muchos aspectos. Y todas/os somos capaces de aprender, cambiar e integrar.

                               A mí me gustan mucho los procesos, puede ser cualquier cosa. En ellos evalúas lo que estás haciendo, sopesas pros y contras; vives, disfrutas o sufres del momento en el que esté. Si lo vives y disfrutas, estás en el ahora. Si lo sufres, es porque quieres, estás en el pasado o te ofuscas porque quieres otra cosa que no hay pensando en expectativas, lo que puedes ser, lo que podría…y estás en el futuro y también sufres. El sufrimiento es evitable, el dolor no. Si ocurre el dolor o cualquier otra emoción, siéntala, vívela, no la rechaces. Es necesario y plausible vivirla.

                                En los procesos hay momentos en los que vuelves atrás y quizás pienses que lo que vives ahora no merece la pena, que lo que tenías y sentías entonces tenía mucho más sentido, que era mejor que lo que actualmente vives. En el pasado actuaste con los recursos que entonces tenías y ahora, ya no eres esa o ese. Puedes valorar lo conseguido y lo que queda por alcanzar. Y cuando crees que ya has llegado y que has terminado, seguramente ya estás en proceso de algo nuevo que hace tiempo estaba y no habías tomado conciencia.

                              Y a veces ocurre que los procesos no llegan a su fin y se quedan en ese punto de no retorno. No pasa nada. Hay que aceptar lo que nos ocurre. No resignarse a ello, sino aceptar cómo es el momento actual. Darse cuenta del momento en el que estamos y de lo que somos es fundamental para tomar conciencia de los que nos ocurre. Disfrutad del momento presente, de éste que estáis leyendo el texto, no hay más.


 Y sonreír, la vida es genial con una sonrisa.

Eire MTC                   marzo 2021
Publicado en la Revista Azotea 14, del mes de en la que participo junto a
pepepalacios/amaliacabeza/mercedesdíaz emiliogil/josémaríacortés/luisbarriga/fernandosoler/ teresachacón/inésgontad/gemmaalonso/lucíaromero/charichagas/asunciónreina/josemaríacortés






martes, 20 de abril de 2021

DE LA PRIMAVERA, esa que es ahora.

 De la primavera

"El sol se escabulle entre las nubes payne
de este cielo abarrotado
de azoteas y torres de colores.
Los pajarillos pian a lo lejos. No veo a ninguno.
Lo nuboso le permite colarse y
calienta los jardines.
Quema. Para ser comienzos
de primavera, el sol abrasa.
Agradable sensación en estos
momentos de incertidumbre
y locura.
No es locura, me reprende.
El no saber te descentra y
huye de mí la conciencia.
Escribe, le digo.
Y con las melodías de Bocelli
en mis oídos, en mi alma
brotan deseos de abrazos y de amar.
Grande Andrea!!
Hacemos lo que hay que hacer.
Tranquila.
Este levante arrastra
los pensamientos oscuros,
los abotargados de gusanos
y podredumbre.
Los que fondean
en barro encharcado de desechos,
los que se agarran a un imposible
sabiendo que ya no es.
Este viento eleva mi corazón
cómo revolea las sábanas que van de un cordel a otro
balanceándose bajo este tímido
sol de abril.
Qué no lo vea, no significa
que no haya. Ni que las olas
dejen de acercarse a la orilla.
Ni de que tenga ganas de ti,
ni de que sea posible cambiar.
Sin miedos, sin ataduras, de frente.
Entre todos podemos "
Mar Terrero Cumbre. 3.4.2020

martes, 2 de febrero de 2021

 

Estos texto y dibujos fueron publicados en el Fanzine de agosto de 2020 que a iniciativa de mi querido Jose María Cortés cada mes hemos ido componiendo y publicando. En un primero momento fue a nivel privado, de los compañeros y amigos que publicábamos mensualmente los textos, dibujos, fotografías, pinturas, collage.. nuestro grupo tiene una gran versatilidad y todas y todos creamos en el más amplio sentido de la palabra. A partir del mes de enero de 2021, se ha hecho público en las redes. Así que aquí va lo del mes de agosto. 

LLUVIA”

La lluvia de esta madrugada

encanta la mugre del suelo, el polvo de las calles

y fascina el relleno de rendijas de muros y paredes.

La lluvia de ayer despeja lozas

y cristales, que dejará un poco más opacas

cuándo finalice.

¿Ahora importa si los cristales

se enturbian?

Nunca tuvo interés y ahora,

menos que nunca.

Mar Terrero Cumbre     22 de marzo de 2020

 




Esta taza de café era de mi mami. Es de las piezas de vajilla, juegos de copas y vasos que me tocó cuando hicimos el reparto. Ya venía un poco cascada cuando me la traje a casa pero reconozco que me gusta lo imperfecto, lo que ha de ser, lo que queda del esfuerzo, el interés por superar lo perdido/roto/estropeado, lo que fui y aún soy capaz de serlo e incluso esta vez mejor. Soy de las personas que cree en las personas, de que somos capaces de cambiar y mejorar. Primero nosotras mismas, cada uno tiene su momento y su propio crecimiento y luego, los demás. Ser en potencia, cambiar y crecer está en nuestra esencia del ser humano.

Así que el día en que el pequeño surco se convirtió en rotura, ese día la taza, me miró con compasión. De ahí este pequeño poema. Espero que os guste.




“ELLA”

Sabía que estaba rota y fue la primera vez

que la sintió quejarse por aquello.

Prácticamente le dijo que le quedaban un par de cafés

y un té pakistaní negro que le regaló

su amigo José.

El líquido humeante se deslizaba

en el aire con un compás solo audible para una,

y caía sobre ella

acoplándose a su estrecha base

y a su ancha abertura.

Hoy al menos te sentí respirar.

 

Mar Terrero Cumbre      13 de agosto de 2020

domingo, 31 de enero de 2021

Mi gato Melocotón




             No os he hablado de mi gato Melocotón y de cómo él vivió la pandemia aquellos  primeros meses y que ya mismo hace un año, y cómo los sigue viviendo en la actualidad.

Allá por final de marzo, Melocotón se seguía colocando en la entrada de la puerta de casa, me miraba interrogándome. Lo hacía cada día antes del parón general, no tenía ningún sentido no hacerlo. Al principio lo miraba y no sabía qué quería decirme. Yo seguía con mi rutina diaria al levantarme: tabla de ejercicios físicos, mi rato de meditación, leer algo sobre acuarela... También está el  aseo, tomar un café, ducharme, cambiarme de ropa, lavarme los dientes... bueno, ya sabéis qué hacemos cuando nos levantamos. También antes de irme me gusta dejar mi cama hecha, recoger lo que quede en la cocina, o tender, o recoger ropa...Esa es otra historia. Una amiga me dice: "Shikilla cómo te da tiempo de hacer tantas cosas antes de ir a trabajar, a mí solo me da para lavarme la cara y salir corriendo". Antes no sabía qué contestar. Ahora sí. Me despierto una hora y cuarto antes de tener que salir de casa para ir a la Escuela, así me da tiempo de espabilarme y crear mi día sereno y feliz.  Y la hora, depende del horario en el que vaya. Así que me da tiempo de agradecer lo que soy y lo que tengo, organizar el día, meditar y empezar el día con positivismo y energía.

              Melocotón me miraba y se ponía en la puerta esperando a que saliera por ella. Como ve que no me dirijo hacia allí, me mira preguntándome qué pasa. Así estuvo casi un mes y algo, lo cierto es que ahora no me acuerdo. Y como no me iba, se acostaba en la puerta  y volvía a mirarme. Y así un día con otro. Y no se quitaba de allí hasta cerca del medio día. Y aún ahora, cada día me acompaña hasta la puerta a despedirme.

Estaba acostumbrado a beber agua del grifo de la bañera y durante el invierno se resfrió y estuvo varios días estornudando. A todo el que llegaba a casa si quería agu,  maullaba y enteramente pareciera que lo que decía era: "aaaguuua, aaaguuuuaaa, aaaaguuuuaaa.." Así que decidimos no darle más agua del grifo y se lo poníamos en el pocito de al lado de los granos de la comida. Aún ahora que es enero del año siguiente nos pide el agua en la bañera. Y le decimos que no, que ya no se lo vamos a dar más, que se resfría y no le conviene. No nos hace caso, se queda mirando el grifo hasta que se cansa de esperarnos.


Aquí bebiendo en la bañera.






Esperando en medio del salón.

Cada mañana le cepillaba varias veces, el cuerpo, la cola y le rascaba. Ahora también. Le encanta que le cepille el pecho, el cuerpo y su hermosa cola. Cuando en mayo me incorporé a trabajar volvió a mirarme con cara extraña y preguntándome que qué pasaba. Así que se lo expliqué como en marzo y lo entendió. A menudo hablamos con él y nos responde. 

Por las mañanas antes de irme a veces le dejo salir a la masetilla de casa y olfatea las plantas, las alfombras  y se asoma a la galería. Le encanta las alfombrillas de las vecinas y las plantas de nuestra puerta. Le gustan tanto que las muerde y luego le entra fatiga. Así son los gatos. Y cuando no puedo esperar que se pasee por ella, le digo: "Cuando vuelva a casa te dejo salir un poco". Y al llegar me mira preguntándome y le digo: ya ya amigo, que te dije esta mañana de salir a dar un paseo.

Y le dejo pasearse por la masetilla y entra en casa feliz. Mi gato Melocotón es un alma especial, dulce y cariñosa.

Eire MTC

jueves, 26 de noviembre de 2020

TE AMO.


 


                     Amarte creo que ha sido de lo mejor que me ha pasado en esta vida. Me ha descubierto como mujer en el deseo, en la premura de los tiempos, en la sinrazón de la emoción, la pérdida del control. Reconocer que cuando estás cerca de ella, la piel se te eriza, el olor, el tacto. Esa sensación agradable que surge a partir de ese momento en que las palabras ya no tienen sentido y el corazón late fuerte que lo notan hasta los pajarillos del balcón.  

                    ¿Ahora que hago con tanto amor por dar? ¿y ahora, cómo vas a alejarte? 
¿cómo voy a alejarme?
                   Cosa más absurda que dos personas que se aman, una ama, la otra quiere, tengan que marcharse y olvidarse porque una no quiere que la otra permanezca. 
  No eres tú, soy yo. Se repite internamente para creérselo. Prefiere cerrar puertas, quedarse en su cueva, cerrar ventanas....se abren los fines de semana....complicadas emociones que se mezclan con los pensamientos podridos que te hacen sentirte poca cosa y no merecedor de la Vida.

No quiere hacerse daño y hacérselo a los demás. El otro ha de quererse más. En este proceso de crecimiento personal todos ganamos algo cuando alguno avanza un paso, aunque solo sea mirar al frente aceptar la lluvia que empapa su ropa, su cuerpo, su emoción.

Uno de los dos, sí son dos. 
Uno de los dos tiene roto el corazón y llora. Y llorar y llorar es su único consuelo y defensa.

También lo hizo ella hace años, cuando la vida volvió a encontrarlos.
Ella lloraba, a todas horas, lloraba. No entendía cosas. Ahora a veces, también le pasa  y cada vez con menos frecuencia. 

Ahora baila. Y sonríe. Y llora, no hay por qué dejar de hacerlo. Y pinta y escribe. No hay nada mejor en este mundo que  pintar, bailar y escribir.

La otra parte llora, también llora a casi todas las horas del día y eso no le da consuelo. Lo hace por motivos distintos o no.

                                                 La opción de la distancia está en la mesa de los comensales y es tan larga ésta que apenas se ve el fondo y no se divisa a ninguno de los que están en el otro lado.

Me sorprendió, no le esperaba. Mi corazón sí lo sabía y también mi alma. Quizás sea esto, un pacto de almas donde los dos tengamos que aprender algo que aún no sabemos a ciencia cierta. Casi con seguridad la asignatura pendiente es el AMOR. De uno, de otra, o de los dos.

"Dejar ir al que no está listo para amarte, es de lo más difícil en esta vida y a la vez, lo más importante. Tener conversaciones difíciles con personas que no quieren cambiar, no lleva a ninguna parte. Hacerte presente para personas que no tienen interés en tu presencia no tiene sentido. Esto roba tu tiempo, energía, salud mental y física.

Cuando empiezas a luchar por una vida con alegría, interés y compromiso, no todo el mundo estará listo para seguirte a ese lugar. Eso no significa que tengas que cambiar lo que eres, significa que debes dejar ir a las personas que no están listas para acompañarte.

Cuanto más tiempo pasas tratando de hacerte amar por alguien que no es capaz, más tiempo pierdes privándote de la posibilidad de esa conexión con alguien más." 
Este texto es de  Anthony Hopkins.

                             Así que empezó a soltar. Ahora de veras, sin rencor, sin temores. Mirando al frente y sin volver la cabeza a mirar atrás. 
Soy un ser maravilloso y quién me conoce lo sabe. Y quién no lo sabe es porque aún no me conoce. No soy la meta de nadie. Nadie que esté perdido debe buscar un cartel que le lleve hasta mí. Porque soy más que eso. Soy el camino, el paisaje que acompaña, lo que se siente, soy luz.

                      Si dejas de aparecer, tal vez no te busquen. Si dejas de intentarlo, tal vez la relación termine. 
Tal vez si dejas de enviar mensajes, tu teléfono permanecerá oscuro durante semanas.
                              
                                                 Eso no significa que arruinaste la relación, para nada. 
Significa que lo único que la sostenía era la energía que solo tú dabas para mantenerla.
 Eso no es amor, es apego. Es querer dar una oportunidad a quien no lo merece. 
Tú mereces mucho.

Y así fue como un día cualquiera de noviembre cogió las riendas de su vida, no recuerda ya el número de veces de esta vez y comenzó a caminar hacia delante consigo misma. Con su sonrisa, con sus incertidumbres, con sus verdades e inquietudes. 






Eire MTC  26 de noviembre de 2020.

















Diez años no son nada. O sí. De cómo este año

 Este 2020 será recordado por todos: por los hombres, las mujeres, los abuelos, los niños y adolescentes y hasta a los animales se les quedará en el ADN. Desde que comenzó, que yo lo inauguré en Madrid viendo a unos amigos. Eso que te dicen que me voy pasao mañana y vuelvo el viernes. Pues me voy contigo. Así soy para las decisiones.

Año diferente por lo que pasaba en otros países que no es que fuera muy diferente a lo de otros años, pero tampoco, era como aquéllos. Los tres primeros meses pasaron como muy deprisa, como pasan los primeros meses de cualquier año. Luego es como si se asentaran las horas hasta que llega la semana santa y con las ferias y los primeros días de caló se aceleran los días hasta que llega junio. Poco a poco se instaura el verano. Había rumores y qué, siempre los hay. Teníamos que habernos puesto sobre aviso cuando escuchamos lo del murciélago allá por finales de enero. Pero como no contrastamos la información con la de otros países, yo no hablo otro idioma distinto al español y muchos de los que me rodean, tampoco, por no decir nadie. Ni se escuchan más de dos radios diferentes, quién la escuche. En fin, que actualmente estamos en la época en la que tenemos más acceso a la información y resulta que estamos más desinformados que nunca. Es muy sutil. No lo vemos, no huele, no sabemos dónde está ni quién lo puede tener.

2020 está en el ranking de los años difíciles, de aquél en que perdí el curro, en el que conocí a aquella chica con la que comparto mi vida; el año que me dejaron y que yo creía que era feliz; fue el año en que murió mi madre y mi prima estuvo muy malita ingresada durante cuatro meses por culpa del bicho; el año que decidí dejar de poner a los demás por delante de mí; fue el año que reconocieron que yo les hacía bien, pero ya era tarde; fue el año en que murió Pau y muchos más; fue el año que mi niña se marchó a estudiar fuera; fue el año que me quedé embarazada a mi costa y morí en el parto; fue el año que seguía enfadado por todo lo que ocurría y le echaba la culpa a mi jefe por mi triste vida; fue el año en que sonreír se me hizo duro; fue el año que volví a encontrármela y fue como si nunca hubieran pasado los años.

Año diferente por la pandemia, las mascarillas. ¿Te acuerdas cuando veías a algún japonés con ella puesta y pensabas “exagerá”? pues ahora tienes tres y las de papel que tiras cada cuatro horas. Han cambiado hábitos, la utilización de la tecnología. El ordenador ha cobrado protagonismo con el trabajo online. Los ERTES, despidos. Hay más necesidad y ahí estamos esperando no sé que cosa queremos que ocurra. Restricción de horarios, salidas a la calle, toques de queda.. La gente tiene miedo. No quieren que nos acercarnos a los demás por si nos contagiamos. Hay que ser conscientes de que nos están controlando por lo bajini como decimos por aquí. Lavado de manos frecuente, geles hidroalcóholicos en cada espacio al que se entra, geles virucidas. Saludos con el codo, que si ahora un corazón con las manos, omeee por favor.....

La vida nos ha cambiado en poco tiempo. Incorporamos los nuevos métodos y situaciones, o desaparecemos. Esa es la realidad. Te adaptas o te quedas fuera, de lo que sea. No es resignación, te adaptas y avanzas.

No tengo miedo. Hay cosas que no entiendo y quieren hacernos ver que no hay. Algunos como yo, lo virtual lo llevamos peor que otros. Ni que decir tiene que si hay reunión online, ahí estoy yo. Que se queda para pintar por messenger, ahí he estado yo los tres meses de confinamiento. Y aún alguna que otra tarde me conecto para estar con mis compis y amigas de Madrid, Santander y Asturias. Que no se puede salir, pintar lo que se ve a través de una pantalla en algún rincón de nuestra bonita TIERRA.

Así cada año por el mes de octubre, llega a Cádiz el FIT, Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz. Me entero por mi compañera Koki que hay una actividad en la que se puede participar. Con el jaleo de comienzos de curso, los protocolos en la Escuela,, mis propias historias..... se me olvida apuntarme. Este otoño he estado muy enfrascada en mis historias propias.

Voy al teatro con nuestra querida Chari y me encuentro a Jose, de los Skecthers y me dice: “Mar, ¿te has apuntado?” “¿ A qué?” Le contesto. Y me lo cuenta. Al día siguiente me envía el enlace y a los diez minutos ya estaba apuntada.

Este año se cumplen diez años en mi vida de varias cosas: diez años en la Dirección de Escuelas Infantiles, diez años que soy psicóloga y diez años que me subí por última vez a un escenario. No es que me haya acordado de todo a la vez, que va, para nada. Lo de la Escuela Infantil, es mi profesión y comencé en Los Barrios y el recorrido por todos ellas es para estar orgullosa del trabajo, de la implicación y de lo conseguido en lo profesional y en lo personal. Lo de psicología, ya os lo cuento en otro momento, pero sí, también hace diez años que ya tengo el título. Y lo de subirme a un escenario también me vino el recuerdo después incluso de haber actuado en el Falla. En estos años he hecho animación teatral, cuentacuentos, representaciones para los niños... teatro teatro, no.




Dibujo de Jesús, de las dos Virginias y de María, compis del Atlas.

Así que subirme al Gran Teatro Falla, al Gran Teatro Falla ha sido una gozada y un sueño cumplido. No solo por volver a subirme a un escenario sino por hacerlo en éste y dentro del Festival al que cada año dedico alguna que otra tarde porque disfruto mucho viendo una puesta en escena.

Aún con la resaca emocional en el cuerpo y en el pensamiento, he caído en la cuenta que lo que realmente yo quería era participar en el FIT y mira por donde, los dos sueños se han hecho realidad a la vez. Sentir los focos. Los aplausos y como a medida que vas hablando te emocionas, te envalentonas.... y sabes que eres capaz. Sonríes por dentro y por fuera. Vuelves a mirar a los focos y a la cámara. El goce tremendo en el cuerpo y en el alma es festivo, colorista, bello, sublime.

El proyecto ATLAS, de lo personal a lo colectivo y como solo desde el grupo cobra fuerza el impulso, la energía y la belleza. Juntos podemos hacer y cambiar lo que nos propongamos.

Elena, la profesora anarquista, coja y feminista.

Y estando allí, el coreógrafo y las bailarinas nos dicen que falta gente, que si tenemos algún amigo o amiga. Y me acordé de él, de nuestro querido Luis. Sé que ha disfrutado como un niño. Incluso ha bailado, que él no lo hace. Se ha descubierto y eso me encanta.

Enhorabuena Luis!!!. Yo me siento afortunada por todo lo que la vida me pone en el camino y me hace disfrutar de ello.

EIRE MTC.

27 de octubre de 2020, ampliado el 22 de noviembre de 2020.


Otra foto de distintos compañeros mientras escuchábamos las explicaciones para la sesión del jueves 22 de octubre. Resalta Kathya, una de las bailarinas.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Paseo marítimo.

Como sabéis, escribo poemas, prosa poética, relatos cortos y aprendiendo estoy a escribir poesía. Iré publicando textos actuales con otros de años anteriores. 

Paseo marítimo

" En este momento sereno de mi existencia

donde transcurren las emociones, siento

que se esfuman los momentos del

comienzo del vuelo del gorrión y que llego

tarde al salto de la ola.

Ahora vuelve a sorprenderme, lo vivo con

sonrisas camufladas de mermelada de

naranja.

La grandeza del alma acoge miedos

pasados, en seres presentes.

Difícil atención sobre el rugoso asfalto de la

última reforma en la plaza.

Las hojas en días de levante, siguen siendo 

arrancadas de sus ramas y arrastradas

varias manzanas. Al igual que mi mariposa

con las emociones encontradas, incapaz

aún de sobrevolarlas sin

perder el miedo"


Mar Terrero Cumbre  

6 de agosto de 2015.