lunes, 12 de septiembre de 2022

RESERVA ÍNTIMA

 

RESERVA


Ventanas abiertas, escaleras.

Sueños lúcidos  que llevan a la realidad inquieta que

pretende instalarse.

Telas al viento y manos entralazadas que jalan

asidas a otro universo paralelo donde a veces

hay más luz, donde no es más fácil que aquí

ni más coloreado.

 

Buscaba su lugar y lo encontró.

No hay marcha atrás.

 

Algunos considerarán que no es pausible,

Otros que es una locura.

La Vida nos habla en silencio.

Satori.

Armonía entre el cuerpo, la mente y las emociones.

 

Sin miedo. Mente calmada y con foco.

Corazón generoso y confiado.

¿para qué la desconfianza?

 

Si me esperas, no lo hagas, no voy a volver.

Y si vuelvo,

no voy a ser el mismo.

Si me esperas, vístete bello y sonríe.

Busca canciones nuevas que hagan vibrar tu corazón

en octavas diferentes.

 

Si me esperas, vive y en la Vida te encontrarás

y en el caprichoso danzar con ella, quizás

volvamos a encontrarnos.

 

Esta sequía física ordena tormentas eléctricas

y enrarecidos paisajes tras la niebla

sobre los edificios.

 

Es hora de saltar y bailar.

 

Desencántense.

Desaloja el miedo e incluye el amor.

 

Danza. Danza en su vagina y es otra.

 

Abraza el amor, el que emana de ti, porque eso eres.

Jadea profundo y exhala.

Reúnete en la cima donde aguarda Luz danzando

descalza con los ojos cerrados

y la garganta rota de gritar locuras: ¡¡¡de paren la guerra!!.

Mírense a los ojos. Bailen.

Dancen en cueros donde nada se omite.

Dacen embriagados de ternura y calambres de belleza

bajo la pelvis.

 

Despierten. Es la hora.

 

Vibren desnudos, palpiten ligeros, fluyan despiertos,

dancen reconocidos...

 

Ella lo hace desde su vagina.

 

 

Eire MTC  Agosto 2022








martes, 19 de abril de 2022


QUIÉNES

 

Hay quienes dicen que si solo hablo de mí,

hay quiénes se inquietan por lo que digo, incluso algunos, por lo que dejo de decir.

Y solo puedo hablar de mí, de lo que me ocurre contigo, de los compartimos

juntos, de lo que  disfrutamos, lo que contemplamos y los siento

desde mi corazón.

Hay quienes preguntan y preguntan y preguntan.

Hay quienes se quedan mirando de lejos,

y no dicen nada.

Hay quienes hablan y no te miran.

Hay quienes buscan explicaciones y yo ya sé que no las hay.

Hay quienes te miran y sonríen.

Se crea una conexión importante. Me agrada mucho.

Hay quienes llegan a mi vida, así como la brisa en primavera,

las olas a la orilla,

la mariposa a la flor y la revoletea....

y tal como lo hacen, desaparecen.

Agradezco su incursión en mi vida.

Hay quienes se quedan un día, otros unos meses,

algunos, quizás,  un puñado de años.

Hay quienes no se fueron, se quedaron en la retina de la mañana.

Hay quienes permanecen en mi corazón y quizás a ellas y ellos se les haya olvidado,

o tal vez no. Lo desconozco.

Hay quienes quieren quedarse. Y entonces la que sonríe soy yo.

Te estoy construyendo un espacio y un tiempo. Sentido uno grande en mi corazón,

Encontrado en el tacto de mis dedos, en las caricias de las palabras,

en el revuelo de tu voz. En la danza de tu cuerpo, en la cadencia

de la esencia que te envuelve.

Juntos crearemos eso que anhelamos.

Los demás, vendrá por añadidura.

Eire MTC, 19.04.2022

martes, 1 de marzo de 2022

Sobre el cambio



¿El cambio? Cambio.

Qué decir del mismo cuando en nuestro propio organismo a diario se renuevan cientos 

de células en distintas partes de nuestro cuerpo.

¿Cambio? Hay veces que lo eliges tú y ahí se abren puertas y ventanales, apertura a 

momentos, personas, acciones, situaciones que te llevan a lo que quieres aunque no 

sepas muy bien a dónde, el abanico de posibilidades es inconmensurable.

Otras veces la vida te hace que permutes. Cambias por necesidad, por coraje, cambias 

porque te hacen parar. Cambias porque no te queda más remedio y la mayoría de las 

veces no lo haces, porque no eres consciente de lo que te ocurre. Te defiendes y le 

echas la culpa de tu “nefasto” suceso, a tu jefe, a tu amiga, a un compañero de 

trabajo, al día que llueve y querías que saliera el sol, a esos kilos que cogiste y ahora 

no te aguantas, al refriado que pillas cada vez que te quedas con el pelo mojado y no te 

acuerdas de una vez para otra, a tu pareja o a que no la tienes....

¿Transformación? Cada una de nosotras/os mutamos porque queremos o porque la vida 

nos la vida nos empuja a ello. Otras veces no. Otras, sientes que te que ya es hora de 

parar y empezar a hacer cosas nuevas, como cambiar de calle para ir al trabajo.

“Ella se ha cortado el pelo e intensificado el color del mechón. Hacía años que quería 

hacerlo y por fin se decidió. A muchos les encanta, hombres, pero sobre todo a las 

mujeres. El perfume que utilizaba se llamaba Única, utilizo el pasado porque ya no está 

en el mercado. Así que desde hace unos meses estuvo en la tesitura de buscar un 

nuevo olor con el que identificarse. Siempre le gustaron los frescos, los florales, la 

lavanda. Después de probar varios, eligió uno que no conocía su nombre hasta que se 

decidió. Se llevó una sorpresa ¿Sabes cual es su nombre? Nómada. ¿es casualidad? 

Para nada. Rió a carcajadas. Soy única y nómada, se dijo. Me gustan esos nuevos 

adjetivos para mi renovada identidad. Han estado ahí siempre y ahora se visualizan. La 

vida te motiva a mover ficha y tú misma decides que ya está bien de 

hacer/decir/sentir cosas que ya no van contigo, que no te resuenan, ni aportan, ni 

favorecen. Y a partir de un día, sueltas. Y llega un momento que ya no te duele. Y ese 

apego por lo que sea, da igual una persona, un momento, un espacio, algo de ropa...deja 

de lastimarte y ya no sufres por eso, agradeces. A veces el cambio se produce dentro 

del propio cambio y puede que pase desapercibido. Y cuando descubres ese cambio que 

ya se ha producido, puede sorprenderte para lo positivo o negativo. Quizás eso que 

integraste ahora no te guste, está ahí. Ahora tendrás que desaprender eso. Y luego 

volver a sostenerte, para encontrarte, para no perderte, para congraciarte contigo.

A veces queremos algo y no es lo más adecuado ni lo mejor para nosotras. Hay que 

desear que lo que resuelva Dios, el Universo sea lo más conveniente para mí. La teoría 

la sabe. A veces te empeñas en que las cosas cambien y actúas y puede ser que se 

resuelvan o no. Y otras, a sabiendas que puedes hacer algo, te quedas parada y no 

haces nada. Esperas. Esperas que la situación, la relación, la cuestión, la emoción 

pierda fuerza, se relaje...se solucione por sí sola. Y entonces aparece lo que es

Ahora en vez de cormoranes, zancudas, chorlitejos, garcetas, gaviotas, flamencos, 

salinas...observo calles vacías mojadas, a la pareja mayor que cogida de la mano y con 

mascarilla desliza los pies. Se han acostumbrado a mis buenos días y algunas veces 

además de mirarme, me saludan. Trabajadores de correos con su característico 

uniforme amarillo y azul: la chica del pelo corto de andares rudos, el joven rubio con 

aire despistado, el hombre mayor que ya aparece cansado antes de las ocho. Dar un 

paso le complica en demasía la existencia y le produce hastío. Los obreros de las obras 

tras el portón de la casapuerta. Son rudos, de mirada turbia, aunque no todos. El del 

gorro de lana, tras las gafas, brilla su esencia. Y los adolescentes con el uniforme 

dejao de caé, parloteando como golondrinas de la serie de por la noche, de la hora 

hasta la que estuvo conectada, de lo que le dijo Adrian a eso de las doce. La vida 

transcurre a mi paso. También me veo cuando camino, cuando saludo, cuando abrazo.

¡¡¡Bienvenido, CAMBIO!!!

Eire MTC Febrero de 2022

sábado, 1 de enero de 2022

El Círculo

De la Revista Azotea nº 19,  sobre El CÍRCULO,  del grupo Kultura. Le acompaña el siguiente texto:


          EL CÍRCULO

 

Aún no se advierte el horizonte,

cielo y mar se esfuman a la vista humana

y juegan a extraviarse en la lejanía,

en el iris del acompañante.

Aún no ha alboreado y admirar la belleza intacta,

que quizás, otros ojos hayan compartido.

 

           Aún a veces, concibo que me escribas,

           aún siento tu arrimada distante.

 

Aún disfruto que alguna pequeña me observe

con los ojos muy abiertos.

Aún me encanta sentarme a disfrutar del crepúsculo.

Aún me deleita dibujar sobre la arena,

sintiendo el cálido roce de sus granos sobre mi cuerpo.

Aún me recreo afectada, cómo la brisa se deposita

en mi rostro, y éste lo agradece.

 

Aún tengo fe. Sé que las cosas pueden mejorar.

Soy un miembro activo.

Sé que las personas necesitamos a veces una no, seis      oportunidades

si hace falta.

Que querer es poder y tú puedes.

Qué lo que anhelas es posible.

Solo tienes que confiar en ti, sin trabas,

sin miedos, sin juicios.

            Eres energía, vibración.

Lo afirmas.

            Eres capaz, solo tienes que confiar en ti.

 

Y de nuevo vuelve a cerrarse el redondel,

el halo de capacitación.

Se cierra el círculo del empoderamiento.

Se cierra el círculo de visibilidad.

Se cierra el círculo de saber hacer.

Se cierra el círculo de yo soy, de mí misma.

Se cierra el círculo de creación.

 

La excitación de la conciencia, descubrirlo, visualizarlo.

Sí, se ve y palparlo.

 

Huele, recuerdo a canela y a fresa, tomillo y romero.

Barrunto de caramelos de menta.

Vestigio tuyo, como cuando hundía mi nariz en tu cuerpo.

 

          Esta hora de contemplación,

esta oportunidad de gratitud,

este momento de belleza, sin palabras.

 

Manifestarlo, lo deteriora.

Este momento tan completo por sí mismo, tan mágico.

Tan prodigioso, de tacto suave, aterciopelado, cálido.

Es un olor fresco, jazmín, azahar, canela,

limón y romero.

Este momento pleno,

es visible, luminoso.

De tonos anaranjados, violetas y amarillos.

Esto sorprendente, es tan mío y tan tuyo

y tan de nosotros.

 

Es un momento de plenitud donde no falta

ni sobra nada ni nadie.

 

Y vuelve a cerrarse el círculo: parte de mí

y vuelve a mí.

La esencia de la vida, está en la propia Vida

y yo, soy Vida.

La esencia del mar, está en ser ella misma.

La esencia de los árboles, del bosque, está en ser

como son.

La esencia gatuna, de los peces, de los burros, jirafas,

camellos, pájaros... está en ser ellos mismos.

Se ocupan de ser lo que son, sin ir más allá.

Son colibrís, salamandras, perros, ballenas, leones.

Tal como son, disfrutan de su propia excelencia.

Se comportan de acuerdo a su esencia,

viven su propia esencia.

Y el ruedo vuelve a cerrarse en ellos una y otra vez.

Así como nosotros, como yo y como tú, somos

Esencia.

            Nuestra esencia es AMOR. Recuérdalo.

 

Conectar con él, con el Amor, impresionarnos,

expresarlo, vivirlo,

compartirlo,

nos conecta con la divinidad que somos.

 

            Disfrutar de este amanecer tan bermellón y tan violeta...

Me acerca a ti, me devuelve a mí.

 

Una gozada.

 

 

Eire MTC   Diciembre 2021

 

 

 

martes, 24 de agosto de 2021

LAS MASCARILLAS

                 

La

LaL


            Los niños y niñas de esta generación, los bebés que han nacido en los últimos tres años, los adolescentes y jóvenes, están viendo como ha cambiado su elenco de actividades y sus vidas en general, sobre todo las relaciones. Hay aspectos y vivencias que no serán como la de sus hermanos, ni volverán a repetirse, porque los meses transcurren. Ya llevamos para un año con restricciones, encierros, contagios, ciudades perimetradas, algún familiar contagiado, muertes, hacerse la pcr, acto desagradable y doloroso para ellos. .. También estamos observando y constatando que son los que mejor soportan llevar la mascarilla muchas horas al día puesta: en el cole, en la calle, en los parques, si se ven con amiguitos y/o compañeras. 

Algún amigo/a que trabaje en los Institutos puede  decir que a los adolescentes y jóvenes les molesta llevarla y hay que estar a menudo recordándoles la norma. (Son adolescentes y una de las maneras de manifestar su propia identidad es rebelarse contra el sistema.) Lo que ocurre, es que ahora, eso puede llevar a algún familiar al hospital o a la muerte. Es normal ver a menores con mascarillas jugando mientras los adultos fuman o comen pipas, sin ellas.

            Los profesionales de la educación que estamos con los niños y niñas en las Escuelas Infantiles, en los Colegios e Institutos, nos ven a todas horas también con ellas. Para los peques de las Escuelas de 0 a 3 años y los de segundo ciclo de Infantil, no es obligatorio que las lleven aunque si sus hermanos mayores la usan, ellos también quieren. Y los más pequeños no utilizan el gel hidroalcoholico al entrar en el centro, se lavan las manos.

Curioso, lo tienen tan interiorizado, que cuando entran en los sitios hay que echárselo, ellos también quieren. Lo de la mascarilla igual, lo han integrado en sus hábitos y rutina, y lo hacen, así, sin más. 

           No nos ven las caras enteras ni todas las expresiones que podemos llegar a hacer a lo largo del día, ni las emociones que podemos expresar,  porque llevamos más de la mitad de la cara tapada.

          Así que el otro día en la Escuela, con los peques, uno de ellos me tiraba de la mascarilla y se reía. Siempre se está riendo y es muy simpático.

Y yo le decía: “No cariño, que no me la puedo quitar”. Y yo sonría también y le di un achuchón, pero él no veía la sonrisa, ni  mis labios; solo los ojos encogidos por encima de la mascarilla y las cintas de ésta.

Insistía de nuevo con su manita en tocármela y querer quitármela para jugar. Para verme la cara, supongo. Y sí,  que era cierto, que eso era lo que él pretendía.

         Me retiré más de metro y medio y me la quité. Desde lejos le sonreí. El me señalaba con el dedo y se echaba para atrás andando. Le dije: “¿Esto es lo que tú querías verme no?  Mi cara entera. ¡¡Cómo nos reíamos los dos!!! y los otros peques, que estaban en el aula.

No me dijo nada con palabras. Todavía no habla, solo tiene  veinte meses. Su cuerpo, sus manos y su cara, expresan lo que aún no puede con palabras.

Y decidí en ese mismo instante que tenía que dibujarlo. Expresar con la pintura y los dibujos lo que vivo, aprecio y valoro tanto. Es de las mejores cosas que puedo hacer. Y estas acuarelas son  la muestra.

Por eso me gusta la Educación, por la ternura de las criaturas, por sus abrazos y sus sonrisas, por la vivacidad de sus ojos y la decisión de sus acciones, sin miedo, ni rencor.

Dedicarme a la enseñanza, cerca de treinta años, es de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Y eso que lo de ser maestra lo descubrí mientras estudiaba la carrera. Pero esa es otra historia.

Eire MTC, 7 de febrero de 2021.


Lola y su mamá.

 

BAJAMAR

El olor a mar disipa la vuelta al pensamiento. Sentidos, cada a cara, bloqueando el efecto del otro. 

La fragancia a sal, marea baja y las piedras, protusiones de la superficie, emergen del agua  tras el azulultravioleta. Me recuerda que estoy en la playa, en día sin viento, de esos de calma chicha y nubes que esconden a Lorenzo. La contraposición de sentidos hace estar atento a lo que sucede alrededor.

Cuando los estratocúmulos se desplazan, el sol de las trece cuarenta inunda mi cuerpo y reacciona la piel expuesta.

Aves, crustáceos, rocas, mar, humanos, compartimos esta mañana de bajamar. Alborozo en algunos grupos de seres. Charlas sin ánimo, sobre el ibi en alguna ciudad lejana. Alguna caída en las piedras con verdín y algas. Peques jugando en los charquitos que quedan entre las rocas. Chorlitejos que corretean de tres en tres presurosos tras algo invisible a mis ojos. Gaviotas desafiantes en la orilla rocosa.

Bañarse,  es la opción obligatoria. El contraste de temperatura entre mi piel y el mar es formidable y ésta agradece la frialdad en el cuerpo caliente.

Sube la marea y hay traslados  de las piedras a la arena, del mar a las rocas y de las rocas a la arena. Cada día es distinto y parecido al anterior.

Un gachó se ríe explotando en carcajadas y los chillidos se escuchan en la pequeña cala alborotando el sosiego del lugar.

La indecisión del grupo se reduce al ruido armado y a las mujeres de cuerpos esculpidos en patatas y bellotas.

El sol hace que encoja la mirada.

Cuerpos tatuados y sombreros de paja. Sombrillas multiculor y piel sonrosada.

¡¡Qué felicidad de descanso!!!!

 

Eire MTC    9.08.2021







sábado, 15 de mayo de 2021

 







PROCESOS


                               Los procesos forman parte de nuestra vida desde antes de que nazcamos. Nuestro nacimiento es fruto de nueve meses de embarazo en el vientre de nuestra madre. Nacemos sin dientes, empezamos a andar a partir de los nueve meses, la fontanela se nos cierra cerca del año o un
poco más para proteger al cerebro. Empezamos a andar cuando nuestro esqueleto puede sostenernos. Conseguimos el control de esfínteres cuando nuestro aparato está maduro para ello.
Podemos empeñarnos en que lo controle y hasta que no llegue ese momento y sea consciente de ello, no lo conseguirá. Lev Vigotsky hablaba de que los pequeños y pequeñas tienen una zona de desarrollo próximo que se encuentra entre el nivel de desarrollo real y el potencial. Es decir, lo que pueden hacer por sí solos y lo que pueden llegar a ser con la colaboración de un mentor o guía que le instruya y oriente durante el aprendizaje de nuevas competencias. En la Escuela nos tienen a las seños, maestras/os o profes para que le guiemos.

                               En los procesos todo es posible tanto por defecto como por añadidura. Permanecer en el momento que hay porque es lo que toca, retroceder cuando hay algo nuevo que integrar, y avanzar. Ese es el mejor paso a hacer. A veces no es posible; los procesos no llegan al término que la mayoría considera correcto. ¿Qué es lo correcto? ¿Lo que piensan ellos? ¿Lo que me ocurre a mí? Cada una y uno vivimos nuestros procesos de manera diferente y a la vez de manera muy similar, a la de todos los seres humanos. Cierto es que somos únicos y que cada uno tenemos un desarrollo y cada una y uno somos humanos y nos parecemos en muchos aspectos. Y todas/os somos capaces de aprender, cambiar e integrar.

                               A mí me gustan mucho los procesos, puede ser cualquier cosa. En ellos evalúas lo que estás haciendo, sopesas pros y contras; vives, disfrutas o sufres del momento en el que esté. Si lo vives y disfrutas, estás en el ahora. Si lo sufres, es porque quieres, estás en el pasado o te ofuscas porque quieres otra cosa que no hay pensando en expectativas, lo que puedes ser, lo que podría…y estás en el futuro y también sufres. El sufrimiento es evitable, el dolor no. Si ocurre el dolor o cualquier otra emoción, siéntala, vívela, no la rechaces. Es necesario y plausible vivirla.

                                En los procesos hay momentos en los que vuelves atrás y quizás pienses que lo que vives ahora no merece la pena, que lo que tenías y sentías entonces tenía mucho más sentido, que era mejor que lo que actualmente vives. En el pasado actuaste con los recursos que entonces tenías y ahora, ya no eres esa o ese. Puedes valorar lo conseguido y lo que queda por alcanzar. Y cuando crees que ya has llegado y que has terminado, seguramente ya estás en proceso de algo nuevo que hace tiempo estaba y no habías tomado conciencia.

                              Y a veces ocurre que los procesos no llegan a su fin y se quedan en ese punto de no retorno. No pasa nada. Hay que aceptar lo que nos ocurre. No resignarse a ello, sino aceptar cómo es el momento actual. Darse cuenta del momento en el que estamos y de lo que somos es fundamental para tomar conciencia de los que nos ocurre. Disfrutad del momento presente, de éste que estáis leyendo el texto, no hay más.


 Y sonreír, la vida es genial con una sonrisa.

Eire MTC                   marzo 2021
Publicado en la Revista Azotea 14, del mes de en la que participo junto a
pepepalacios/amaliacabeza/mercedesdíaz emiliogil/josémaríacortés/luisbarriga/fernandosoler/ teresachacón/inésgontad/gemmaalonso/lucíaromero/charichagas/asunciónreina/josemaríacortés